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¿EMPRENDEDORES/PYMES desmotivados? ¡Hora de ir a la acción!

Seguramente, como emprendedor o Pyme, en estos tiempos has estado oscilando entre una serie de emociones y situaciones concretas. Bajas (o nulas) ventas, incertidumbre total, preocupación por los compromisos adquiridos, temores financieros, en fin.. La lista puede ser más o menos larga… Y es bastante fácil ver muchos emprendedores desmotivados.

Por otro lado, como le está ocurriendo a muchos, estas semanas de pandemia ha habido harto que conversar, elucubrar, reflexionar…

Precisamente, en uno de esos diálogos con un cliente, él graficaba lo que estaba pasando en el mundo de las pymes y emprendedores de la siguiente forma… “Todo esto ha sido como un gran combo en el hocico, que nos tumbó, nos dejó en shock, luego lo racionalizamos y ahora nos levantamos nuevamente… a seguir peleando”.

Dicho de otra manera. Después de que se instalara la locura del COVID19, de que se anticipara una recesión mundial, de tiempos muy difíciles, la primera reacción ha sido de pánico, de miedo, luego de ir a la acción desde el punto de vista de los costos. Reducir todo a la mínima expresión, cortar inversiones, tomar y aprovechar todas las medidas de ayuda, protección al empleo, etc. Como dijo otro cliente nuestro: “hacer lo que todo empresario responsable debe hacer”.

¿Por qué hay tantos emprendedores desmotivados?

En el intertanto, los índices de actividad económica se han desplomado, el desempleo se ha incrementado y todo indica que vendrán tiempos muy duros. Es una postura instalada y bastante generalizada en las personas que ven un futuro diferente y están muy pesimistas al respecto.

Sin embargo, se nos olvida un gran detalle. Un emprendedor, un Pyme, por definición es resiliente. Es una persona que ha tenido que recibir antes esos puñetazos directo al mentón. Muchas veces han sido noqueados. Y luego de tomar aire y volver en sí, vuelven al ring. Incluso, muchas veces con más energía aún. Está en su naturaleza.

Nos consta que esto es así, por lo que estamos viendo en el día a día. Ya están levantándose esos emprendedores natos. Los que se han planteado buscar oportunidades y lanzarse con fuerza a conquistar un nicho de necesidades insatisfechas. Eso que dicen que cuando llueve hay que vender paraguas.

Es atingente recalcar la columna de opinión “Imaginemos el Futuro”, en un diario de Santiago, de la directora de empresas, Manola Sánchez. La cito. “Saben ustedes qué tienen en común empresas como WhatsApp, Instagram, Uber, Airbnb? Que todas ellas nacieron entre el 2008 y 2009, en medio de la peor crisis financiera de este siglo (Hasta ahora)”. Es decir, una muestra tangible y concreta de que en las crisis pueden encontrarse ideas de emprendimiento geniales que han transformado al planeta.

Esto va más allá del pensamiento mágico o del wishful thinking.

Es una realidad.

Y después de ese golpe en el hocico. De quedar en shock. De asustarnos. De tomar medidas de cuidado. Ahora nos toca levantarnos. Como personas. Como profesionales. Como empresas.

Ciertamente hay cosas que no podemos controlar. Pero otras que sí dependen de nosotros: lo que haremos en este tiempo. Las oportunidades que generamos. El posicionamiento que tendremos. El valor que ofreceremos.

¡Vamos que se puede! ¡Es hora de ir a la acción!